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EL MOTIVO
La mejor posición
Hay determinadas fotografías de lugares famosos, que están en todos los álbumes. Fotografías de la torre de Pisa, o del Tajh Mahal, siempre son tomadas desde aquel sitio donde nos "depositan" los guías.
Pero reconoceremos a un fotógrafo que se sale de la rutina, por sus zapatos manchados de barro, o porque le vemos arrojado en el suelo, fotografiando el Tajh Mahal a través de los radios de la rueda de una bicicleta.
Salte de las normas, y fotografía las cosas de forma particular. Mueve la cámara en la horizontal, y acércate a los objetos. Mueve la cámara en la vertical, y sitúate a la altura de los objetos.
Una fotografía de un lagarto, o de un niño que comienza a caminar, es mucho más atractiva tomándola a su altura. Tuerce si es necesario la cámara para evitar las simetrías.
Puesta en escena
Poner en escena, significa introducir nuevos elementos en la fotografía que la realcen. Una fotografía de unas montañas llenas de nieve al fondo, es mucho más llamativa, si introducimos en escena, una rama de un árbol florido que esté en primer plano.
Aunque estas ramas queden con poca nitidez, lo importante es que se adivinen, y obtengamos nítidas las montañas, si es el objetivo de nuestra foto.
Ninguna montaña sin sus alpinistas, ningún riachuelo sin canoa o tronco flotando, ningunas pirámides de Egipto sin sus camellos en primer plano son ejemplos que debemos tener en cuenta si no queremos que nuestras fotos resulten aburridas.
Pero no debemos caer en el extremo opuesto. Una fotografía cambia radicalmente, si en lugar de dos o tres personas en primer plano, hay una muchedumbre.
Y cuando no existan objetos naturales que rompan la monotonía, podemos hacer "trampa" y ponerlos nosotros mismos. No importa si en la foto de antes no hay ningún árbol florido en primer plano.
Nosotros mismos podemos arrancar unas cuantas florecillas del suelo y colgarlas de cualquier sitio para que aparezcan en primer plano. O clavar los esquíes en el suelo, para simular un descanso.
Las líneas
No sabemos por qué, pero las líneas son más agradecidas a nuestra vista en una posición que en otra. Normalmente nos gusta más para un movimiento de ascensión, la línea oblicua desde la parte inferior izquierda hacia la parte superior derecha.
Y para un movimiento de descenso, la diagonal en dirección contraria.
Las líneas horizontales, dan a la imagen una sensación de reposo, mientras que las verticales, de algo en movimiento y agitado.
Naturalmente, tendemos a colocar nuestro motivo en el centro de la foto. Pues hagamos unas pruebas descentrándolo, y veamos que si hemos compuesto de manera adecuada la escena, el motivo sigue siendo el mismo.
La fuerte simetría de algunas imágenes, puede ser apropiada para determinados casos, pero nuestra vista disfruta mucho más de una cierta irregularidad.
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