|
|
  |
LA NATURALEZA DE LA FOTOGRAFIA: Grano o Pixel?
Grano y pixel son pues dos formantes de la imagen de naturaleza opuesta. Orgánico frente a regular, cálido frente a frío, desordenado frente a repetible, son conceptos opuestos que se enfrentan en cada una de sus características. Las imágenes que forman cada uno de ellos se embeben en esas características, adquiriendo el carácter de su formante. Imágenes argénteas y digitales tienen, por tanto, un aspecto muy distinto, como consecuencia del elemento formante.
 Aspecto del grano frente al del pixel
Dado el aspecto tan distinto de ambas imágenes, es lógico que se considere que son de tipos diferentes. De ahí se deduce que las imágenes digitales no son imágenes fotográficas. Es decir, sí, se admite que pueden provenir de una cámara semejante a la fotográfica -aunque, en realidad casi se parece más a una cámara de vídeo- aunque todo lo demás es distinto, puesto que no atraviesan el laboratorio y sus procesados. Además, muchas veces se contemplan en un monitor y no sobre papel y, para colmo, se pueden manipular hasta el infinito sin ninguna degradación. En fin, que no, que son imágenes de una naturaleza muy distinta, que no son fotografías. Las fotografías utilizan película, se revelan y se positivan. Las otras imágenes son algo parecido, pero desde luego no son fotográficas. Posiblemente se trate de un nuevo tipo de imágenes todavía no muy bien analizado, pero no son fotografías.
Estos razonamientos son bastante lógicos y el sentido común parece llevarnos a sus mismas conclusiones. Pero, al mismo tiempo, una duda persiste. Nos damos cuenta de que hay algo en el proceso que es absolutamente idéntico. Una persona toma una cámara, con ella mira al mundo y decide capturar una imagen en un momento dado. El proceso es igual en ambos casos. Por lo tanto, hay algo común a los dos sistemas, algo que los hermana.
El nacimiento de las imágenes digitales despierta serias inquietudes sobre algunas cuestiones que ya creíamos solventadas. Está poniendo en duda la esencia misma de la naturaleza de la fotografía. Al enfrentarnos a estas nuevas imágenes, a sus semejanzas y diferencias con las fotografías tradicionales, tenemos que remontarnos a la esencia de lo fotográfico para tratar de resolver los interrogantes. Estas imágenes digitales tienen, por tanto, un incuestionable valor, más allá de sus logros técnicos o plásticos: sirven para que avancemos en nuestro conocimiento sobre el hecho fotográfico mismo. Son disparadores de reflexiones sobre la propia naturaleza de la fotografía.
|