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FOTOGRAFIA ESTEROSCOPICA: La Fotografía en 3D
La segunda alternativa a nuestra disposición, es realizar
un sencillo cálculo con el objeto de averiguar la correcta
distancia focal de los objetivos a utilizar, en función de
la distancia interobjetiva existente. Para ello, aplicaremos la
siguiente fórmula:
f=(50 x e)/E
donde:
f: Focal del objetivo a utilizar en m.m.
e: Separación interocular en m.m.
E: Separación interobjetiva.
Con los datos:
e=65 m.m.
E=140 m.m.
Obtenemos para la distancia focal del objetivo: f=23 m.m aprox.
Tendremos, pues, que escoger, un objetivo con una focal próxima
a este valor.
Supongamos, también, que el experimentador no pueda aplicar
esta solución por no disponer de los objetivos necesarios.
En estas circunstancias, lo mejor es colocar las cámaras
lo más cerca posible una de otra y olvidarse de la distancia
interobjetiva. En este caso, las imágenes, sobretodo en los
primeros planos, quedarán distorsionadas en cuanto a su profundidad
se refiere. Sin embargo, esta distorsión no producirá
tensíon ni fatiga visual. Es una cuestión de pura
estética y realismo. Por suerte, en las vistas generales,
donde las cámaras fotográficas se encuentran bastante
alejadas del objeto a fotografiar, es difícil detectar esta
deformación.
En la toma fotográfica estereoscópica, la misión
de las cámaras fotográficas es emular el comportamiento
del doble sistema ocular, por lo tanto, si lo que nos proponemos
es crear imágenes en relieve de un realismo total, no podemos
olvidarnos del problema de la convergencia, en este caso, entre
los objetivos y el campo visual. Pero, ¡cuidado!, existe una
diferencia fundamental entre el comportamiento de nuestra fisiología
y el que debemos adoptar con las cámaras fotográficas,
precisamente para evitar la visión doble, en este caso, del
plano general de la imagen.
Para demostrar lo dicho, hagamos un experimento muy simple. Tomemos
un lápiz y volvamos a mirarlo atentamente. Podremos observar
que éste, encontrándose en primer plano, se ve perfectamente.
Pero si, sin desviar la vista del lápiz, prestamos atención
al plano general, los objetos allí situados se verán
dobles, o dicho en términos técnicos, aparece la diplopía
sobre el plano de fondo. Por lo tanto, si realizamos una toma fotográfica
estereoscópica ajustándo el ángulo de convergencia
en el tema principal, resultará que, en la proyección
o visionado a través de un estereoscopio, podría aparecer
el fenómeno nefasto de visión doble en el plano general,
principalmente si éste se encuentra muy alejado, tal como
le sucede, también, al sistema de visión humano. También
podría ocurrir que la imagen, no viéndose doble, produzca,
sin embargo, intensa fatiga visual, debido, todo ello, al esfuerzo
adicional que tiene que realizar el cerebro, para sintetizar dos
planos generales bidimensionales, demasiado diferentes, en una vista
global en relieve.
Recordemos que estos fenómenos pueden hacerse especialmente
notorios, si el objeto de interés se encuentra bastante cerca
del fotógrafo y/o, el plano general, muy alejado.
Es, pues, una necesidad que casi se convierte en ley, ajustar el
ángulo de convergencia sobre el plano de fondo o plano general
de la imagen en la práctica de la estereoscopia natural.
En estas condiciones, todo el "volumen" del espacio visualizado
aparecerá correctamente, sin dobles imágenes. Además,
el observador no experimentará la más mínima
fatiga visual, como muy bien podría demostrarse en un experimento.
Existen en el mercado, unas cámaras fotográficas con
doble objetivo cuya finalidad es la realización de tomas
estereoscópicas. Con estos modelos, es imposible ajustar
el ángulo de convergencia y, en este sentido, representan
una solución de compromiso para el aficionado que no quiere
complicarse la vida puesto que, es preferible trabajar con los ejes
de los objetivos paralelos que realizar un ajuste deficiente de
la convergencia. En muchas ocasiones darán buenos resultados
pero si lo que busca el fotógrafo es verdadera precisión,
las dos cámaras es el equipo más adecuado.
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